¿Cuántas veces te ha pasado que te sientes inseguro, cansado o simplemente fuera de forma para actuar? Que piensas: “Hoy no es el día, no estoy listo, mejor lo dejo para mañana”. Te quedas esperando el momento perfecto. Pero ese momento no llega…
Ese tipo de pensamiento lo he tenido muchas veces, sobre todo al enfrentarme a algo nuevo, exigente o incómodo. Como creador de contenido, como entrenador, como alguien que ha vivido solo en el extranjero, como emprendedor digital, como embajador de un Instituto de Comunicación… siempre ha habido razones para dudar, postergar o incluso huir.
Pero si algo he aprendido —a golpes, con errores y con pequeñas victorias— es que hay un superpoder que vale más que el talento, la suerte o incluso la estrategia perfecta.
Ese superpoder es: estar presente
Uno de los mayores superpoderes: estar presente
En estos últimos años, como solopreneur, entrenador de tenis, emprendedor digital, creador de contenido y ahora embajador del Instituto de Comunicación, he descubierto que estar presente —aunque no sepas cómo va a salir todo— es lo que te transforma.
No hablo solo de aparecer físicamente, sino de presentarte con disciplina, decisión y actitud. De cumplir tu palabra cuando dijiste que ibas a estar ahí. De seguir adelante incluso si no te sientes al 100%. De ejecutar sin certezas, pero con la intención firme de hacer lo mejor que puedas.
Ese tipo de presencia, consciente, activa, comprometida, muchas veces pesa más que cualquier habilidad técnica. Porque es la práctica repetida de estar la que construye la verdadera confianza. No hay atajo. Cuanto más te presentas, más te entrenas. Cuanto más entrenas, más claro se vuelve todo.
Lo he vivido en clases de tenis, en viajes solo por Europa, al lanzar campañas, al escribir correos de ventas, al crear contenido en días en los que no tenía inspiración. Todo se entrena en el campo de batalla real, no en la teoría ni en el análisis eterno.
Presencia en acción: ejemplos reales
Este principio de “estar” lo he visto cambiar resultados en muchos contextos. Uno de los más claros fue en mis primeros meses como coach en Tennis University. Había semanas en las que un compañero se enfermaba y alguien tenía que cubrirlo. Yo decía: “Yo lo hago”. A veces sin estar al 100%, sin ganas, con poco tiempo, o incluso con otros pendientes… pero estaba. Y eso generó algo valiosísimo: confianza.
El dueño de la academia me lo sigue recordando. “Contigo siempre podemos contar”, me dice. Esa percepción se construyó por estar. No por hablar bonito. No por ser el mejor. Por cumplir.
Lo mismo ocurre al grabar un video. A veces no tengo claridad. No tengo ideas. Pero si dije que grabo una vez por semana, lo hago. Aunque tenga que quedarme hasta las 3 AM editando. Lo mismo con mis campañas, mis emails, mis artículos. Este mismo blog que estás leyendo se escribió un viernes a las 8 de la noche después de una semana caótica de viaje, jet lag, trabajo acumulado… pero aquí está.
Y lo mismo con desafíos más grandes. Como organizar mi primer evento presencial en Alemania como embajador de ICO. Nunca había liderado algo así. No sabía si iba a salir bien, ni si alguien iba a asistir. Pero me comprometí, organicé, invité, comuniqué, llegué el primero, hablé con todos y cerré ese evento con una sonrisa. ¿Fue perfecto? No. ¿Me dio confianza para hacer el siguiente? Absolutamente.
Y así en las ventas también. Cuando no tienes toda la claridad, pero envías ese mensaje extra. Haces esa llamada incómoda. Pides ese testimonio. Y por atreverte, cierras la venta.
La claridad viene de actuar. No al revés.
La actitud lo es todo
Puede que no tengas todos los recursos. No tengas los contactos, ni el dinero, ni la experiencia. Pero si tienes buena actitud, puedes avanzar. La buena actitud es un imán. Y se nota. La gente lo siente.
Yo soy introvertido por naturaleza. Me cuesta romper el hielo. Pero si estoy en un grupo o en un evento, siempre intento estar presente con energía, sonreír, hacer que las personas se sientan bien. Esa actitud, más que cualquier técnica, ha abierto más puertas de las que imaginas.
Porque el mundo no premia al más inteligente. Premia al que lo intenta. Al que vuelve a intentarlo. Al que aparece una y otra vez. Al que se atreve. Al que no se rinde.
Y eso está al alcance de todos.
El cierre fuerte del año
Estamos a días de cerrar el año. Diciembre se escapa. Quizá sientes que no hiciste todo lo que te propusiste. Que podrías haber avanzado más. Te entiendo. Pero justo por eso, ahora es el momento perfecto para actuar.
No esperes a enero. No esperes al nuevo plan perfecto. Usa estos días para recuperar ritmo, confianza y dirección.
¿Quieres grabar contenido? Abre tu cámara y graba algo simple, pero real.
¿Quieres terminar tu lead magnet? Redáctalo hoy, aunque sea un borrador. Pídelo como regalo navideño para ti mismo.
¿Quieres vender más? Manda un mensaje más, crea una oferta irresistible, empuja esa campaña que tienes en el cajón.
¿Quieres liderar? Organiza un encuentro, aunque sea con tres personas. Cumple tu palabra y da tu mejor energía.
Porque la mayoría no lo hará. La mayoría va a decir: “mejor en enero”. Pero los que se atreven a estar ahora, terminan el año con fuerza… y empiezan el próximo con ventaja.
Que es lo que necesitas ahora mismo?
No necesitas el plan perfecto. Solo necesitas estar. Y estar con actitud, disciplina y buena energía.
Ese es el superpoder que nadie puede quitarte.
Y si lo practicas, incluso cuando no te sientas listo, te aseguro que vas a terminar este año mucho más fuerte de lo que imaginas!
