Volví a Ancón (el pueblo donde nació mi papa en Ecuador) después de cuatro años.
Y uno de los lugares que más quería ver era el club donde mi papá aprendió a jugar tenis. Donde alguna vez hubo canchas llenas, risas, familias, historias. Un lugar que, aunque nunca lo viví en su mejor momento, forma parte de mi historia familiar. Por eso me dolió tanto ver lo que vi: un lugar totalmente abandonado, con mala hierba por todos lados, las estructuras cayéndose, las canchas de tenis y fútbol destruidas y sin un alma cerca. El mismo lugar que años atrás estuvo lleno de vida, hoy parecía un club fantasma.
Y fue ahí donde hice el clic.
Ese club, como muchos negocios digitales, páginas web, apps, etc fue hermoso por fuera. Fue bien construido. Un lugar con mucha gente, comunidad, servicios, eventos, propuestas. Pero un día, hace más de treinta años se dejó de cuidar. Quizás por falta de dinero, quizás por malas decisiones de sus dirigentes, quizás porque los socios se fueron. Sea cual sea la razón, lo cierto es que ese lugar quedo en el olvido y fue abandonado. Y lo mismo pasa con miles de negocios online. Se enfocan en crear, lanzar, vender… pero se olvidan de la parte más importante: mantener y escalar.
1. Construir es solo el primer paso
En el mundo digital, como solopreneur, se habla mucho de crear productos, diseñar servicios, lanzar una oferta irresistible. Y es verdad… sin algo que vender, no hay negocio. Pero construir es apenas el primer paso. Es como levantar la infraestructura de ese club. Tener canchas nuevas, un restaurante bonito, un gimnasio equipado. Todo eso se puede lograr con planificación, inversión y algo de visión.
El problema es que muchos creen que una vez construido, el trabajo está terminado. Y lamentablemente no lo está. De nada sirve tener una web perfecta, un curso increíble, un funnel optimizado, si nadie lo visita y no solo que lo visite sino que lo haga regularmente. Si no hay tráfico, si nadie habla de ti, si no hay una comunidad activa.
Crear es importante, sí. y es el primer paso hacia un gran cambio. Pero, quedarse ahí es quedarse en la ilusión y en estos 6 años como emprendedor digital he visto como muchos negocios mueren ahí mismo: con una buena idea, una buena intención, algo bonito, interesante pero sin alma y sin pensar a largo plazo. Como ese club que alguna vez fue un lugar de encuentro y alegría, pero que hoy solo quedan ruinas.
2. Atraer, vender, crear comunidad… y luego, mantenerla
La siguiente fase de cualquier negocio es activar ese sistema. Atraer gente, empezar a crear contenido, llamar la atención y por supuesto vender. Generar una primera ola de prospectos y clientes y con eso, comenzar a construir una comunidad. Unos cuantos tienen éxito en esta parte. Lanzan campañas, consiguen ventas iniciales, empiezan a tener movimiento.
Pero aquí viene el gran problema de esa fracción pequena de solopreneurs que empiezan a tener resultados, y es que, pasan a enfocarse netamente en la creación y olvidan la parte más importante una vez que ya tienes clientes y prospectos.
Sostener esa comunidad, nutrirla, estar presente, dar soporte, mejorar la experiencia, construir relaciones reales., diseñar experiencias para que quien entra se quede, se sienta parte, y quiera invitar a otros. Todo esto marca la diferencia en el largo plazo.
Si no haces eso, tu negocio es como el club de Ancón: tuvo su boom, pero luego fue abandonado. Y sin comunidad, sin presencia, sin renovación… todo termino cayéndose…
3. El trabajo real empieza después de la venta
Muchos piensan que cerrar una venta es el final del proceso. Que ya está, que ya ganaste. Pero la verdad es que ese es el verdadero inicio hacia escalar un negocio. Es ahí cuando empieza el trabajo importante… ¿qué experiencia vive tu cliente al entrar? ¿Cómo se siente con tu producto o servicio? ¿Se siente acompañado, valorado, escuchado?
Porque si no es así, si no haces seguimiento, si no optimizas tu sistema, si no haces mejoras constantes, si no sigues dando valor… esa venta no vuelve. Y peor aún, ese cliente no se convierte en tu mejor promotor, que es lo que realmente escala los negocios.
El crecimiento real, el que perdura, no viene solo por lanzar algo nuevo o innovador. Viene por cuidar y mejorar lo que ya tienes. Por hacer que cada cliente se quede. Por hacer que cada persona que confió en ti tenga razones para seguir confiando, eso es lo que genera crecimiento orgánico y convierte un producto digital en un movimiento que no tiene que reinventarte cada mes.
La clave es una mezcla de ambas cosas.
No basta con construir. Tienes que sostenerlo.
Este blog no es solo una reflexión sobre un club abandonado. Es una advertencia para mí y para ti sobre uno de los errores más comunes que como solopreneurs tenemos que evadir.
Porque como solopreneurs, es fácil olvidarse que lo difícil no es empezar. Lo difícil es sostener.
Comprometerse en el largo plazo con una plan de acción. Sostener el ritmo. Sostener la comunidad. Sostener la confianza. Sostener el foco. Sostener la excelencia.
Y esa es la verdadera diferencia entre los que venden una vez a un comprador casual… y los que vender repetidamente a sus CLIENTES y ESCALAN.
Así que si ya empezaste este bonito camino y estás en la fase de creación y conseguir tus primeras ventas, ¡felicidades! Pero no te quedes ahí. Piensa desde ya en cómo vas a mantener viva esa comunidad que vas a atraer, cómo vas a construir y fortalecer esas relaciones, cómo vas a optimizar, servir y evolucionar.
Porque esa es la parte olvidada del mundo digital… y la más poderosa para escalar como un solopreneur de alto rendimiento
