December 28, 2025

Durante años creí que mi problema era querer más. Más ideas, más proyectos, más oportunidades, más frentes abiertos al mismo tiempo. Sentía que tenía la energía, las ganas y la ambición necesarias, pero aun así algo no terminaba de encajar. Perdía el foco, avanzaba pero de manera desordenada. Me movía mucho, sobre pensaba bastante, planificaba bastante… y sin embargo el avance real era lento.

No era una sensación de falta de motivación, sino todo lo contrario. Tenía muchas ganas de progresar que intentaba empujar todas las puertas a la vez. Marketing, contenido, ventas, nuevos proyectos, aprendizaje constante. Sin definir un plan de acción o un proyecto al que enfocarme de manera clara. Avanzaba, sí, pero con una sensación permanente de estar ocupado todo el día sin dominar algo concreto, ni lograr ese punto de quiebre de verdad. Que sigo buscando, pero estoy mas encaminado que nunca que este nuevo foco que he venido probando en los ultimos meses al cual se agrega lo que hable la semana pasada con mi mentor Adria Sola Pastor y que te voy a compartir a continuación.

Con el tiempo, sobre todo en los últimos meses del 2025, entendí algo incómodo pero liberador... no estaba fallando por falta de trabajo ni por falta de disciplina. Estaba fallando por dispersión. Por no tener claridad absoluta real sobre cuál debía ser mi foco principal en ese momento de mi camino como solopreneur.

¿Dónde quieres estar… y dónde NO?

Esta es una de las preguntas más potentes que puedes hacerte al cerrar un año o comenzar una nueva etapa. La semana pasada, el domingo pasado para ser preciso, durante un ejercicio guiado por mi mentor Adrià Solà Pastor, me hice dos preguntas que parecen simples, pero que muy pocos se atreven a responder con honestidad. La primera fue: ¿dónde quiero estar en 2026? Y la segunda, incluso más potente: ¿dónde no quiero estar si sigo exactamente igual que ahora?

Pero para responderlas de verdad, es clave entender dos conceptos: tu visión y tu anti-visión. La primera, te muestra hacia dónde quieres ir: lo que sueñas lograr, cuánto quieres ganar, a quién quieres impactar, con quién compartir tu tiempo, dónde vivir, cómo sentirte. La segunda, te muestra lo que puede pasar si no haces nada distinto. Y aunque suena obvio, muchos evitamos mirar de frente esa realidad que nos incomoda.

En mi caso, no quiero volver a un departamento compartido. No quiero ver cómo mi proyecto muere por falta de enfoque. No quiero sentirme gordo, cansado, sin energía. No quiero quedarme atrás mientras la inteligencia artificial revoluciona el mundo online. No quiero tirar por la borda el esfuerzo de años por no priorizar lo esencial.

Y fue ahí, después de media hora escribiendo con un café en la mano, que lo entendí: el costo de oportunidad de seguir sin foco es altísimo. Más cansancio. Menos energía. Mucho esfuerzo… pero poco avance tangible. Días llenos, semanas ocupadas, meses que vuelan… pero sin progreso real.

Ahí cayó la ficha: no necesito diez metas nuevas. Necesito una sola prioridad bien definida que ordene todo lo demás.

 

Elegir un sola sola prioridad un solo KISOGI

Este año que viene he decidido hacer algo diferente. En lugar de intentar avanzar al mismo tiempo en marketing, contenido, ventas, producto, colaboraciones, comunidad, formación, salud y relaciones, voy a elegir un solo KISOGI. Una prioridad dominante que, trabajada con disciplina y constancia, empuje de forma natural todas las demás áreas por ósmosis.

En mi caso, lo tengo claro: cerrar más ventas online en 2026. No porque el dinero sea lo único importante, sino porque al mejorar eso, inevitablemente mejorarán muchas otras áreas clave. Mi comunicación se vuelve más clara, mi copywriting más preciso, mis sistemas más simples, mis hábitos más sólidos y mi disciplina diaria más consistente. El foco tiene ese efecto. Al tener claro exactamente qué estás entrenando, todo se alinea con menos fricción.

¿Renunciar a lo demás? No. Pero sí ordenarlo

Enfocarse no significa ignorar el resto de áreas de tu vida o de tu negocio. Significa priorizar lo que consideras mas importante y darles su lugar correcto dentro de una estructura clara. Significa dejar de tratar todo como urgente y empezar a distinguir lo importante de lo que es algo extra.

Este año voy a trabajar con tres o cuatro objetivos grandes, divididos por trimestres, pero siempre con una sola prioridad diaria que marque el ritmo. Una brújula constante que me ayude a decidir qué hacer primero y qué puede esperar.

Y para hacer esto realidad, siguiendo el consejo de mi mentor, voy a dividir mi año en 4 trimestres, donde cada trimestre tendrá un objetivo principal que ira de la mano con mi Kisogi para lograrlo. En el primer trimestre de 2026, mi objetivo es generar mínimo 1k al mes extra con un nuevo programa de affiliate marketing que combine sistemas, ventas y uso de IA. Ese será mi primer sprint. Una vez lo logre, buscaré escalarlo y, en los siguientes trimestres, activar nuevos frentes que me ilusionan: como conseguir clientes tech + tenis, crear mi propia app con IA y no-code, y lanzar un sistema propio. Pero todo parte de una sola prioridad: aprender a cerrar más ventas online. Con estrategia. Y con foco.

Una reflexión para solopreneurs con hambre real

Quise escribir este blog finalizando el 2025 no solo como un recordatorio personal, sino porque sé que muchos solopreneurs tropiezan con exactamente el mismo problema. No fallan por falta de talento, ni por falta de ideas, ni por falta de ganas. Fallan por intentar abarcar demasiado al mismo tiempo. Eso es un error muy común que pasamos por alto, que me ha costado tiempo y dinero.

Vivimos en una cultura que glorifica el “hacer más”, cuando muchas veces lo que necesitamos es hacer menos, pero mejor. Más no siempre es progreso. Muchas veces, más es simplemente caos disfrazado de productividad.

Si estás cerrando el año con una sensación de cansancio, frustración o estancamiento, te invito a detenerte un momento y responder estas tres preguntas, por escrito y con honestidad:

  • ¿Qué quieres lograr de verdad en 2026?
  • ¿Dónde no quieres estar si no cambias nada?
  • ¿Cuál es esa una cosa que, si mejoras de forma consistente, haría que todo lo demás empiece a acomodarse casi solo?
 

El enfoque es una ventaja injusta

En un mundo lleno de distracciones, de estímulos, de notificaciones y miles de cosas por hacer, quien tiene foco y se compromete con sus prioridades y actúa en consecuencia juega con ventaja. El enfoque no te limita, no te encierra. El enfoque te da claridad, te ordena, te libera.

Elegir una prioridad clara y sostenerla con disciplina puede llevarte mucho más lejos de lo que imaginas. Yo estoy comprometido a aplicar esto este 2026. Dentro de uno o 2 trimestres volveré a escribir un blog con la actualización.

Pero todo empieza con una elección.

Una prioridad.

Un compromiso.

Un rumbo claro.

Ese es tu KISOGI.

Entrénalo. Protégelo. Aplícalo.

Y el 2026 puede ser tu mejor año hasta ahora.

¿Solopreneur con mentalidad de atleta?

Únete a +350 y recibe emails semanales con ideas prácticas para crecer online con sistemas, foco y sin bullshit.

ACERCA DEL AUTOR 

Martín Moncayo es solopreneur digital con mentalidad de atleta. Ex tenista profesional, experto en email marketing, sistemas de venta, herramientas no-code y creación de contenido estratégico.

Ayuda a otros solopreneurs a construir negocios digitales rentables vendiendo productos propios o como afiliados.

Comparte aprendizajes reales, herramientas prácticas y enseñanzas aplicables desde su experiencia en el juego online (y en la cancha).