January 28, 2026

Durante años estuve atrapado en una rueda que no dejaba de girar. Me levantaba, abría la computadora y decidía sobre la marcha qué hacer: ¿grabo un video?, ¿escribo un email?, ¿me pongo a diseñar?, ¿hago algo para vender? Me mantenía ocupado, pero no avanzaba. Sentía que estaba haciendo cosas, pero en el fondo sabía que no tenía una estrategia clara, ni una estructura que me guiara. Saltaba de idea en idea, de tarea en tarea, sin una visión concreta de hacia dónde iba. Y eso, con el tiempo, no solo desgasta… también frustra. Porque ves pasar los días, los meses, y aunque trabajas duro, los resultados no llegan. No porque no tengas talento o conocimientos, sino porque no tienes un sistema. Y en el mundo del solopreneur moderno, donde el tiempo es limitado y las distracciones sobran, trabajar sin sistema es la forma más lenta (y dolorosa) de avanzar.

El sistema que estoy usando para avanzar sin depender de la motivación

 

Ideal si eres solopreneur y solo tienes 2–3 horas al día

1. El problema de improvisar todos los días

 

Improvisar todos los días puede parecer emocionante al principio. Te levantas, piensas en lo que te provoca hacer, y dejas que la inspiración te guíe. Pero si eres honesto contigo mismo, eso solo funciona por un rato. Con el tiempo, esa falta de estructura te pasa factura. Empiezas a sentir que haces mucho, pero sin avanzar. Publicas un post aquí, escribes un email allá, grabas un video a medias… pero nada encaja. Nada se siente como parte de algo más grande. Estás ocupado, pero no enfocado.

Y ese fue exactamente mi caso. Durante meses, incluso años, trabajaba con intensidad. Me levantaba, abría la laptop y me ponía a producir. Pero no tenía un sistema. No tenía un plan. Y sin plan, cada día era una incógnita. Empezaba por revisar redes, ver qué estaban haciendo otros, improvisar algún contenido, responder mensajes, perderme entre ideas. Me movía mucho, pero sin rumbo. Como un auto acelerando sin mapa, solo para quedarse sin gasolina en medio de la nada. Sentía que cada día estaba empezando desde cero. Y eso cansa. Cansa mucho. Porque no saber qué es lo más importante, qué priorizar, en qué enfocarte, genera una ansiedad silenciosa que mina tu energía y tu confianza.

El foco no es un lujo. Es una necesidad. Tener un sistema es lo que te permite avanzar con intención. Es como pasar de disparar una ametralladora a ciegas a usar un rifle de francotirador. Y para eso, necesitas estructura. Necesitas claridad. Porque si no la tienes, tus días se convierten en una sucesión de tareas desconectadas que no te llevan a ningún lugar. Y eso, como descubrí en carne propia, puede hacerte sentir que estás perdiendo el tiempo incluso cuando estás trabajando sin parar.

2. El cambio: crear un sistema simple, claro y ejecutable

Después de tanto tiempo improvisando, me di cuenta de que necesitaba un cambio radical. Ya no podía seguir dependiendo de cómo me sentía cada mañana. Necesitaba un plan que funcionara incluso cuando no tenía ganas. Porque la motivación es volátil. Viene y va. Pero lo que realmente genera resultados es la disciplina. Y la disciplina nace más fácilmente cuando sabes exactamente qué hacer, cuándo hacerlo y por qué es importante.

Por eso decidí crear un sistema simple. Nada complejo. Nada que me abrumara. Solo una estructura clara, repetible, que pudiera ejecutar incluso en mis peores días. Me basé en una pregunta clave que aprendí del libro “The One Thing”: ¿Cuál es la única acción que, si la realizo hoy, hará que todo lo demás sea más fácil o incluso innecesario? Esa pregunta cambió mi enfoque.

Ahora, cada noche, escribo cuál será mi tarea principal del día siguiente. Solo una. La más importante. La que, aunque no haga nada más, me hará sentir satisfecho. Puede ser escribir un blog, grabar un video, preparar una secuencia de emails, o lanzar una campaña. Esa es mi prioridad. Todo lo demás viene después. Y esa claridad me ha traído mucha más tranquilidad.

Ya no siento que me estoy ahogando en una lista interminable de cosas por hacer. Ya no tengo que decidir cada día qué es lo urgente. Mi sistema ya lo sabe. Y eso me libera energía para enfocarme, para ejecutar, para avanzar. Además, me permite medir lo que estoy haciendo. Ahora puedo decir: hoy cumplí. Hoy avancé. Hoy estoy un paso más cerca de mis metas. Y eso, como solopreneur, lo cambia todo.

3. Día por día: así organizo mi semana como solopreneur

 

Mi sistema semanal está inspirado en el Content Operating System de Justin Welsh, uno de los solopreneurs más consistentes que sigo. Pero lo he adaptado a mis canales (YouTube, Facebook y mi lista de emails) y a mis propios objetivos: vender como afiliado, posicionar mi marca y construir activos digitales que escalen con el tiempo.

Todo empieza el lunes, con lo que llamo la “pieza madre”. Ese es el contenido principal de la semana. Puede ser un blog como este, o un post largo y bien estructurado que desarrolla una idea en profundidad. Esa pieza es la base de toda mi estrategia de contenido. Como si fuera el núcleo de una célula. De ahí nacen los videos, los emails, los shorts y los posts que publico en los días siguientes. El martes, por ejemplo, convierto esa pieza madre en un video largo de YouTube. No empiezo de cero. Solo la reconfiguro, la traduzco al lenguaje audiovisual, y la conecto con una narrativa clara. También publico un post o dos en redes, y hago engagement con otros creadores.

El miércoles es día de emails. A veces los escribo directamente desde la pieza madre. Otras veces los conecto con historias personales, aprendizajes recientes o ideas que se me ocurren en el momento. El objetivo es nutrir a mi audiencia y seguir construyendo confianza con quienes ya están en mi mundo. El jueves lo dedico a grabar shorts: videos cortos, potentes, que sacan los mejores fragmentos de mi contenido largo. Trato de grabar 3 o 4 ese día para tener material para varios días. Finalmente, el viernes es mi día de revisión. Miro cómo funcionó todo, qué funcionó mejor, qué hay que ajustar. Mido mis métricas, reviso mis campañas, y uso esa data para optimizar.

Y aunque este sistema solo ocupa 2 o 3 horas al día, ha cambiado por completo mi forma de operar. Ya no trabajo desde el caos. Trabajo con intención. Con dirección. Y lo más importante: todo está conectado. Nada se hace por hacer. Cada acción está pensada para alimentar a la siguiente. Y eso, con el tiempo, genera progreso real. Progreso que se nota. Que se acumula. Que compone.

4. ¿Qué hago después de la prioridad del día?

Una vez que termino con la tarea más importante de mi día —esa que definí la noche anterior y que tiene el mayor impacto en mis resultados—, no me detengo. Ahí recién empieza la segunda mitad de mi jornada como solopreneur.

Lo primero que hago es engagement: comentar, reaccionar y participar activamente en redes. Pero no desde el piloto automático, sino con intención. Busco aportar valor, conectar con personas clave, dejar una huella en las conversaciones importantes. Porque cada comentario, cada interacción, es una oportunidad de abrir puertas, de fortalecer relaciones y de hacerme visible frente a quienes podrían beneficiarse de lo que construyo.

Después paso al outreach. Escribir mensajes directos, retomar conversaciones, enviar correos personalizados, hacer seguimiento a oportunidades abiertas. No siempre vendo en ese momento, pero siempre siembro. Porque lo que hoy parece solo una conversación, mañana puede ser un cliente, un aliado, o alguien que te recomienda con otros.

También dedico un espacio a revisar y mover mis contenidos. Por ejemplo, programar y publicar los shorts que grabé el jueves anterior, responder comentarios, enviar los emails que ya escribí, revisar las métricas de mis campañas activas. Son acciones tácticas, pero todas apuntan a lo mismo: hacer crecer mi lista de correo, construir activos digitales, mantenerme visible y generar oportunidades.

Y por último, una parte esencial del día que muchos subestiman: aprender. Revisar lo que están haciendo creadores de alto nivel como Adrià Solà Pastor, Miodrag Milenkovic, Sebastián Gómez, Romuald Fons, José Balta, Alex Hormozi o Mike Killen. ¿Qué están diciendo? ¿Qué temas están tocando? ¿Qué ideas puedo adaptar a mi contenido, a mi camino, a mi audiencia?

Esta fase de observación y análisis alimenta mi creatividad, me mantiene actualizado y me da ideas que luego puedo traducir en nuevos contenidos, productos o estrategias.

Todo esto ocurre después de la prioridad del día. Porque sin esa estructura clara, sin ese “esto es lo que tengo que hacer hoy, sí o sí”, es fácil perderse entre mil tareas, procrastinar y terminar sintiendo que el día se fue… sin avanzar.

5. ¿Por qué esto funciona mejor que la motivación?

 

Porque la motivación es frágil. Volátil. Inestable.

Un día está ahí, encendiendo tus ganas como un fósforo. Al día siguiente, desaparece.

Y si tu negocio depende de la motivación… estás en peligro. Porque habrá días grises. Días en que estás cansado. Días en que llueve, hace frío, no dormiste bien, o simplemente no tienes ganas. ¿Y qué pasa entonces? ¿Vas a dejar de construir tu sueño solo porque no te sientes con ánimos?

Yo también he tenido días así. Muchos.

En el deporte me pasaba igual. Como tenista, no siempre quería entrenar. Pero si quería ganar un torneo, si quería representar a Ecuador en un Sudamericano o jugar un Orange Bowl, no podía darme el lujo de faltar a una sesión solo porque no tenía ganas. La constancia, la disciplina, y sobre todo, la acción en los días difíciles… fue lo que me llevó a lograrlo.

Y lo mismo aplica aquí.

Un sistema te salva. Un sistema bien diseñado es como ese plan que ya está trazado, que no pregunta cómo te sientes, sino que simplemente te dice: “esto es lo que hay que hacer hoy”. Y tú lo haces. Aunque estés cansado. Aunque no tengas claridad. Aunque todo parezca confuso.

Porque es justo en esos días, cuando tu mente dice “mejor no”, que necesitas moverte. No para hacer algo gigante, sino para mantenerte en marcha, para no romper la cadena, para seguir siendo alguien que cumple su palabra consigo mismo.

Como en el gimnasio. A veces no quieres entrenar. Pero vas. Calientas. Empiezas con una serie. Y sin darte cuenta, terminas haciendo la rutina completa. No porque estabas motivado, sino porque te presentaste. Porque tenías un plan. Y el cuerpo siguió al plan.

En el negocio digital pasa igual. El éxito no llega por inspiración divina. Llega por ejecutar a diario, incluso cuando no hay fuegos artificiales. Llega por moverte con intención, por ser constante, por construir con estrategia.

Un sistema no depende de cómo te sientes. Depende de tu compromiso.

Y eso… cambia todo.

Cierre + llamada a la acción

Este sistema no es perfecto, ni mucho menos. Pero me ha dado algo que antes no tenía: estructura, dirección y la sensación real de estar avanzando.

No se trata de hacer más. Se trata de hacer mejor. De tener una sola prioridad cada día, y después construir sobre ella. De conectar con personas, de sembrar relaciones, de aprender constantemente, y sobre todo, de mantenerme en movimiento sin tener que depender de sentirme “con ganas”.

Si tú también eres solopreneur y te sientes abrumado, desordenado o simplemente estancado, este sistema puede ayudarte. No es magia. No es un truco secreto. Es simplemente una forma de organizarte, de priorizar, de construir tu negocio con intención y disciplina.

Y si quieres que te comparta una plantilla, un ejemplo detallado de cómo estructuro mi semana, lo que hago cada día, cómo uso IA, email, contenido y seguimiento para construir mi sistema… mándame un mensaje con la palabra SISTEMA.

Estoy armando un video y un documento donde te muestro paso a paso cómo lo hago.

Mientras tanto, te dejo con una pregunta:

¿Tienes un sistema que te permita avanzar todos los días, incluso sin motivación?

¿O sigues esperando que llegue el momento perfecto para empezar?

Tú eliges.

Vamos con todo.

¿Solopreneur con mentalidad de atleta?

Únete a +350 y recibe emails semanales con ideas prácticas para crecer online con sistemas, foco y sin bullshit.

ACERCA DEL AUTOR 

Martín Moncayo es solopreneur digital con mentalidad de atleta. Ex tenista profesional, experto en email marketing, sistemas de venta, herramientas no-code y creación de contenido estratégico.

Ayuda a otros solopreneurs a construir negocios digitales rentables vendiendo productos propios o como afiliados.

Comparte aprendizajes reales, herramientas prácticas y enseñanzas aplicables desde su experiencia en el juego online (y en la cancha).

>